Girona 2-0 Albacete: eficacia local y otra noche de frustración manchega
El Girona se impuso por 2-0 al Albacete en Montilivi y confirmó su buen momento en Segunda División. El marcador, sin embargo, no refleja del todo lo ocurrido sobre el césped. El conjunto manchego generó suficientes ocasiones para competir por otro resultado, pero volvió a encontrarse con su principal problema del inicio de temporada: la falta de eficacia.
Girona castiga muy pronto
El Albacete salió con intención, presionó arriba y trató de jugar lejos de su portería. Pero prácticamente en la primera ocasión clara del Girona apareció Abel Ruiz, que abrió el marcador en el minuto 6.
El gol cambió el contexto.
Girona pudo jugar con más tranquilidad, mientras el Albacete estaba obligado a asumir riesgos. Los visitantes siguieron llegando y generando situaciones interesantes, pero nuevamente les faltó precisión en los últimos metros.
Justo antes del descanso llegó el segundo golpe. Van de Beek aprovechó una buena acción ofensiva para firmar el 2-0 y dejar el partido muy cuesta arriba para los manchegos.
El Albacete llega, pero no encuentra el gol
La segunda parte dejó probablemente la imagen más frustrante para el Albacete.
El equipo siguió buscando la portería de Gazzaniga y tuvo oportunidades suficientes para volver al encuentro. Soberón y Corpas obligaron al guardameta a intervenir, Sergio Ortuño se encontró con el poste y también aparecieron situaciones claras dentro del área.
Pero el gol nunca llegó.
Girona no necesitó dominar territorialmente durante todo el partido. Con ventaja en el marcador, defendió con mayor calma, redujo espacios y obligó al Albacete a atacar cada vez con más ansiedad.
Dos dinámicas completamente diferentes
Para Girona, la victoria confirma una tendencia positiva y lo mantiene entre los equipos de la zona alta después de siete jornadas.
Para el Albacete, la situación empieza a ser mucho más preocupante.
Sigue con un solo punto y ninguna victoria.
El problema no es que el equipo sea incapaz de llegar al área rival. De hecho, vuelve a generar ocasiones.
La cuestión es otra: mientras no transforme esas oportunidades en goles y continúe castigándose con errores defensivos, cada partido será mucho más difícil de lo que debería.
En Montilivi volvió a competir.
Pero Girona volvió a demostrar que en Segunda División la eficacia pesa más que las buenas sensaciones.
