Álvaro Morata y el Leganés: del fichaje estrella a las primeras dudas en Butarque
La llegada de Álvaro Morata al CD Leganés fue uno de los movimientos más llamativos de todo el mercado de Segunda División. Un delantero con experiencia en Real Madrid, Juventus, Chelsea, Atlético de Madrid, Milan y la selección española aterrizaba en Butarque para liderar un proyecto construido con la mirada puesta en el ascenso.
Un mes después, el escenario es bastante más complejo.
Álvaro Morata todavía busca su primer gol con la camiseta pepinera y la derrota por 0-2 ante el Castellón dejó la primera muestra clara de impaciencia desde la grada. Parte de Butarque silbó al delantero cuando fue sustituido después de desperdiciar dos ocasiones especialmente claras.
No significa que el proyecto haya entrado en crisis.
Sí demuestra que las expectativas alrededor de su fichaje son enormes.
De fichaje mediático a referencia obligatoria
El Leganés incorporó a Álvaro Borja Morata Martín cedido por el Como 1907 por una temporada, con opción de compra.
El impacto fue inmediato.
No es habitual encontrar en Segunda División a un futbolista con más de 600 partidos profesionales, más de 200 goles y un palmarés que incluye Champions League, títulos nacionales y la Eurocopa con España.
Precisamente por eso su rendimiento se analiza de forma diferente.
Álvaro Morata no llegó únicamente para completar la plantilla. Llegó para convertirse en una referencia deportiva, aportar experiencia a un vestuario ambicioso y ayudar al Leganés a regresar a Primera División.
El problema es que esa condición también reduce el margen para adaptarse con tranquilidad.
Cuatro partidos y un gol que todavía no llega
Álvaro Morata ha disputado sus primeros cuatro encuentros con el Leganés y acumula alrededor de 240 minutos.
Todavía no ha marcado.
Eso no significa que haya pasado completamente desapercibido.
En su debut contra Las Palmas apareció mucho fuera del área, ayudó a conectar el ataque y trató de ofrecer soluciones a sus compañeros. En Tenerife, en cambio, quedó mucho más aislado y apenas pudo participar en las zonas donde realmente puede marcar diferencias.
La sensación general es que todavía existe una distancia importante entre el delantero y el funcionamiento colectivo.
Hay momentos en los que Patrick Soko, Naim García o los centrocampistas consiguen encontrarlo rápidamente. En otros, Álvaro Morata queda demasiado lejos del juego y el Leganés pierde una de sus principales armas.
Castellón convirtió la falta de acierto en un problema visible
El partido contra el Castellón aumentó el debate porque Álvaro Morata sí tuvo oportunidades.
La primera llegó prácticamente al comienzo.
Patrick Soko ganó profundidad por la derecha y envió un balón hacia el área pequeña. Álvaro Morata apareció en una posición excelente, pero no consiguió finalizar una acción que parecía destinada al 1-0.
Más tarde, con el Castellón ya por delante, apareció otra ocasión todavía más evidente.
Un error visitante dejó la portería expuesta, pero Álvaro Morata remató por encima del larguero.
El contexto hizo que ambos fallos pesaran todavía más.
Leganés terminó perdiendo 0-2, mientras el Castellón aprovechó mejor sus momentos y confirmó por qué lidera la Segunda División.
Cuando Álvaro Morata abandonó el campo en la segunda parte, parte de la grada mostró su frustración mediante silbidos. Otra parte de Butarque respondió con aplausos.
Ese contraste resume perfectamente el momento.
Rubén Albés necesita ayudar también a su delantero
Reducir toda la situación a Álvaro Morata sería demasiado sencillo.
Rubén Albés ya ha insistido en una idea importante: ningún delantero gana partidos completamente solo.
El Leganés también debe encontrar mecanismos para aprovechar mejor las características de su atacante.
Álvaro Morata puede atacar el espacio, fijar centrales, jugar de espaldas y participar lejos del área. Pero si recibe pocas veces en posiciones de remate, su influencia inevitablemente disminuye.
El reto para Rubén Albés consiste en lograr que nombres como Patrick Soko, Naim García, Yassine Kechta o Miguel Atienza conecten con el delantero con mayor frecuencia y en mejores condiciones.
No basta con tener al futbolista más reconocido de la categoría.
Hay que construir un contexto en el que pueda marcar diferencias.
El Leganés tampoco está lejos de la zona alta
La clasificación ayuda a mantener cierta perspectiva.
El Leganés suma 11 puntos después de siete jornadas y se encuentra a poca distancia de los puestos de playoff.
El inicio no ha sido desastroso.
Ha ganado tres partidos, ha empatado dos y ha perdido otros dos. La derrota contra Castellón fue además la primera del curso en Butarque.
Por eso hablar de una crisis profunda sería exagerado.
Lo que sí existe es una diferencia entre las expectativas creadas en agosto y lo que se está viendo ahora.
Y Álvaro Morata es inevitablemente el centro de esa comparación.
Cádiz aparece en el momento perfecto para responder
El próximo partido contra el Cádiz adquiere ahora una dimensión especial.
El conjunto amarillo todavía no ha ganado esta temporada y también llega necesitado de resultados.
Para el Leganés es una oportunidad de reaccionar después de la derrota frente al líder.
Para Álvaro Morata puede ser algo más.
El delantero no necesita demostrar toda su carrera en un solo partido. Su trayectoria ya habla por sí misma.
Pero el fútbol funciona mediante momentos.
Y después de cuatro encuentros sin marcar, dos ocasiones desperdiciadas ante Castellón y los primeros silbidos en Butarque, su primer gol con el Leganés tendría ahora un valor mucho mayor que simplemente cambiar un marcador.
El fichaje estrella continúa teniendo tiempo.
La temporada apenas comienza.
Pero las expectativas que acompañaron su llegada también significan que cada partido sin gol alimentará el debate.
Ahora le toca al Leganés encontrar la forma de acercar a Álvaro Morata al área.
Y a Álvaro Morata convertir esas oportunidades en la respuesta que Butarque está esperando.
