Albacete toca fondo: 5-0 en el estreno liguero de Joseba Etxeberria
El cambio de entrenador debía servir para empezar de nuevo. La realidad fue mucho más dura. El Albacete Balompié cayó 5-0 ante el Real Valladolid en el José Zorrilla y el estreno liguero de Joseba Etxeberria Lizardi terminó convirtiéndose en la derrota más dolorosa de la temporada.
El marcador ya era 4-0 al descanso.
Más que un mal resultado, el partido confirmó que el problema del Albacete es mucho más profundo que un simple cambio en el banquillo.
Valladolid rompe el partido en apenas 24 minutos
El encuentro comenzó relativamente equilibrado, pero todo cambió cuando el Valladolid encontró el primer gol.
Mathias Ponceau abrió el marcador de cabeza en el minuto 13. A partir de ahí, el Albacete perdió seguridad y empezó a conceder demasiado espacio cerca de su propia área.
David Torres Ortiz hizo el 2-0 tras un saque de esquina y Arnu, uno de los grandes protagonistas de la tarde, amplió la diferencia poco después.
El cuarto llegó antes del descanso por medio de Juan Miguel Latasa Fernández Layos.
En poco más de veinte minutos, el Valladolid había convertido un partido inicialmente competitivo en una goleada.
La lesión de Fran Gámez complica todavía más el plan
Joseba Etxeberria había introducido algunos cambios para su primer partido de liga, entre ellos la titularidad de Diego Mariño Villar en la portería.
Pero el plan empezó a sufrir muy pronto.
La lesión de Fran Gámez López obligó a modificar la defensa cuando apenas habían transcurrido unos minutos. A partir de ahí aparecieron demasiados problemas para proteger los costados y defender los centros del Valladolid.
No fue el único motivo de la derrota.
Sí fue otra dificultad para un equipo que ya llegaba con poca confianza.
El Albacete también tuvo ocasiones
El 5-0 puede transmitir la sensación de que el conjunto manchego no llegó nunca al área contraria.
No fue exactamente así.
Agustín Albarracín Basil tuvo una buena oportunidad y Víctor Valverde da Silva llegó a encontrarse con el larguero.
Pero ahí apareció nuevamente una diferencia que está marcando toda la temporada.
El rival convierte.
El Albacete no.
Y cuando un equipo que ya juega bajo enorme presión desperdicia sus pocas oportunidades, cualquier gol encajado pesa todavía más.
Arnu completa una tarde perfecta para Valladolid
Si existía alguna posibilidad de reacción después del descanso, desapareció rápidamente.
En el minuto 54, Arnu volvió a aparecer para marcar su segundo gol y colocar el definitivo 5-0.
El Valladolid pudo gestionar desde entonces un partido completamente controlado.
Para el Albacete, los últimos minutos fueron simplemente una cuestión de evitar que el daño fuera todavía mayor.
El efecto del nuevo entrenador no apareció
Joseba Etxeberria llegó con un mensaje claro: menos palabras y más hechos.
El problema es que el primer examen de liga mostró exactamente cuánto trabajo existe por delante.
El Albacete sigue último, continúa sin ganar y mantiene únicamente un punto después de nueve jornadas.
Cambiar al entrenador puede modificar ideas, intensidad o dinámicas.
No puede solucionar todos los problemas en una semana.
La prioridad ahora parece evidente: recuperar una estructura defensiva mínima y conseguir que el equipo vuelva a competir durante 90 minutos sin desmoronarse después del primer golpe.
El Albacete ya no puede vivir de las sensaciones
Durante las primeras jornadas todavía era posible argumentar que el equipo merecía más.
Después de nueve partidos, esa explicación ya tiene poco valor.
La clasificación exige respuestas.
Joseba Etxeberria necesita tiempo para implantar su idea, pero el Albacete tampoco puede esperar demasiado. Cada derrota aumenta la distancia con la permanencia y también deteriora la confianza de una plantilla que parece jugar con demasiado miedo al error.
El 5-0 en Valladolid no sentencia la temporada.
Quedan muchas jornadas.
Pero sí marca un punto muy bajo.
El nuevo entrenador ya sabe exactamente la dimensión del problema que ha heredado. Ahora empieza de verdad la operación rescate.
