Jonathan Viera señala el problema de Las Palmas: “La planificación no está bien hecha”
La UD Las Palmas atraviesa uno de los momentos más incómodos de su inicio de temporada. El equipo ha perdido estabilidad, acumula tres jornadas sin ganar y todavía no consigue transmitir la sensación de estar preparado para sostener una pelea constante por la zona alta de Segunda División.
En medio de ese contexto apareció una voz especialmente importante.
Jonathan Viera Ramos, uno de los futbolistas más identificados con la historia reciente del club, ha puesto el foco directamente sobre la planificación deportiva. Su mensaje fue claro: el problema de Las Palmas no puede explicarse únicamente desde el banquillo o desde los resultados de las últimas semanas.
Para Jonathan Viera, existen carencias en la construcción de la plantilla que ya están teniendo consecuencias sobre el campo.
Las críticas no apuntan solo al entrenador
Cuando un equipo encadena malos resultados, la mirada suele dirigirse automáticamente hacia el técnico.
En Las Palmas, Rubén de la Barrera Fernández empieza inevitablemente a recibir parte de esa presión.
Jonathan Viera, sin embargo, ha planteado una lectura diferente.
El exjugador amarillo considera que el entrenador está trabajando con una plantilla que presenta desequilibrios importantes. Su crítica se dirige especialmente hacia determinadas posiciones en las que Las Palmas no dispone de suficiente profundidad.
Eso cambia bastante el debate.
No se trata simplemente de preguntar si el equipo juega bien o mal.
La cuestión es si dispone de todas las herramientas necesarias para competir durante una temporada completa de Segunda División.
Una defensa demasiado expuesta a cualquier problema
Uno de los puntos más sensibles está en la defensa.
Las lesiones y diferentes ausencias han obligado a Rubén de la Barrera a modificar estructuras con demasiada frecuencia.
En una competición tan larga, depender de pocos futbolistas para determinadas posiciones puede convertirse rápidamente en un problema.
Jonathan Viera ha señalado precisamente esa falta de profundidad.
Si un lateral o un central no está disponible, el entrenador necesita alternativas naturales. Cuando esas alternativas no existen, empiezan las adaptaciones.
Un centrocampista termina actuando en defensa.
Un lateral cambia de banda.
Un futbolista joven recibe responsabilidades antes de tiempo.
Y cada pequeño ajuste puede afectar también al resto del sistema.
El lateral izquierdo vuelve a estar en el centro del debate
La posición de lateral izquierdo es uno de los ejemplos más claros.
Las Palmas no ha conseguido mantener una solución estable durante el inicio de temporada y eso ha condicionado tanto la salida de balón como la capacidad para defender situaciones de uno contra uno.
En determinados encuentros, el problema no ha sido únicamente defensivo.
También ha faltado amplitud.
Cuando el lateral no puede avanzar con naturalidad, el extremo recibe menos apoyo y el equipo se vuelve más previsible.
En Segunda División, donde muchos rivales defienden con bloques muy compactos, ese detalle puede marcar una diferencia enorme.
La cantera también entra en la discusión
Otro punto interesante de las palabras de Jonathan Viera tiene que ver con los jóvenes.
Las Palmas siempre ha tenido una relación especial con su cantera.
El club ha producido futbolistas técnicos, valientes y acostumbrados a un estilo de juego muy reconocible.
Por eso, cuando aparecen problemas en determinadas posiciones, surge inevitablemente una pregunta:
¿por qué no mirar más hacia abajo?
Utilizar jugadores jóvenes no significa solucionar automáticamente los problemas del primer equipo. Pero sí puede ofrecer alternativas cuando la plantilla profesional queda corta.
Especialmente si esos futbolistas ya conocen el modelo del club.
Jesé Rodríguez necesita un equipo más estable alrededor
La irregularidad colectiva también afecta a los futbolistas ofensivos.
Jesé Rodríguez Ruiz sigue siendo uno de los jugadores con mayor capacidad para decidir partidos, pero Las Palmas necesita ofrecerle mejores escenarios.
Cuando el equipo logra instalarse en campo contrario, Jesé Rodríguez puede recibir entre líneas, combinar y aparecer cerca del área.
Cuando el partido se rompe demasiado, termina participando muy lejos de la portería.
El problema no está únicamente en quién marca.
También en cómo llega el balón hasta esos jugadores.
Las Palmas necesita construir una estructura capaz de sostener el ataque durante más tiempo.
Tres jornadas sin ganar empiezan a pesar
La situación todavía está lejos de ser desesperada.
Pero la dinámica preocupa.
Las Palmas lleva tres partidos consecutivos sin ganar y ha perdido terreno respecto a los equipos que están marcando el ritmo en la zona alta.
En una categoría tan igualada, tres jornadas pueden cambiar completamente la percepción.
Una victoria devuelve al equipo a la pelea.
Otra mala serie puede abrir una distancia incómoda.
Por eso las palabras de Jonathan Viera llegan en un momento especialmente sensible.
No son una crítica aislada.
Conectan con dudas que ya aparecen alrededor del rendimiento del equipo.
Rubén de la Barrera necesita soluciones, pero también tiempo
El entrenador tampoco puede quedar completamente fuera del análisis.
Rubén de la Barrera Fernández tiene la responsabilidad de encontrar respuestas con los futbolistas disponibles.
Necesita mejorar la estabilidad defensiva, reducir los momentos de desconexión y conseguir que Las Palmas mantenga su identidad durante más minutos.
Pero también resulta difícil exigir continuidad cuando el equipo tiene que cambiar constantemente piezas importantes.
Ahí aparece precisamente el punto planteado por Jonathan Viera.
La planificación y el rendimiento están conectados.
Un entrenador puede modificar estructuras.
Lo que no puede hacer es inventar profundidad de plantilla donde no existe.
Las Palmas todavía está a tiempo de corregir
La temporada acaba de empezar.
No hay ninguna razón para convertir una mala racha en una crisis definitiva.
Las Palmas tiene calidad, experiencia y suficiente talento ofensivo para competir mucho más arriba.
Pero también existen señales que no deberían ignorarse.
La plantilla necesita equilibrio.
Las posiciones deben tener alternativas.
Y el equipo tiene que recuperar la sensación de estabilidad que permite convertir el talento individual en resultados.
Jonathan Viera Ramos ha puesto el problema sobre la mesa.
Ahora le toca al club demostrar si comparte el diagnóstico.
Porque en Segunda División los proyectos no suelen romperse por una sola gran decisión.
Muchas veces empiezan a sufrir por pequeñas carencias que se dejaron sin resolver durante demasiado tiempo.
